miércoles, 8 de febrero de 2012

Historias cruzadas


Por Raúl Ortiz - Mory

La cinta de Tate Taylor es un buen retrato de los Estados Unidos donde el protagonista central es el propio estado de Misisipi. Un lugar lejano al modernismo y las ideas de vanguardia que ya engendraban metrópolis como Nueva York o Los Angeles. Se trata de un territorio situado en las venas de la América más sureña, a inicios de 1960, donde el racismo y el conservadurismo a ultranza dictaban que los blancos y los negros no podían sentarse en una misma mesa, ni compartir un baño, ni charlar de temas que fueran netamente domésticos.






Taylor no ofrece una historia dramática donde el odio y el resentimiento le ganan el pulso al espectador. Tampoco se trata de emocionar a una plañidera audiencia con frases trilladas y perdones postergados. Consiste en darle un cariz de comedia a una situación compleja. Que se ha recurrido a esta fórmula antes, es cierto. Que se sabe el desenlace desde la mitad de la película, también es verdad. Pero, la contextualización del problema, el pulso narrativo y las sólidas interpretaciones hacen que este drama racial – salpicado de escenas divertidas – sea una buena opción de la cartelera.

‘Historias Cruzadas’ es una adaptación de la novela homónima de Kathryn Stockett que cuenta la historia de Skeeter (Emma Stone), una joven periodista ávida por sobresalir profesionalmente, que convence a un grupo de criadas negras lideradas por Aibileen (Viola Davis) y Minnie (Octavia Spencer) para que cuenten sus experiencias bajo el mando abusivo y discriminador de las señoras blancas de la comunidad de Jackson. Esta iniciativa clandestina les trae muchos problemas a las tres, quienes en algún momento se sienten marginadas por sus mismos entornos. La publicación del libro sobre las vivencias de las criadas supondrá para Skeeter, idealistamente, un punto de partida para mirar de manera diferente a la servidumbre.

Taylor hecha mano a un guión de su autoría que no desentona con las actuaciones de las tres cómplices pero que destaca, sobre todo el elenco, a Jessica Chastain en el rol de la acelerada y cándida Celia Foote. No en vano la Academia la nominó en la categoría a mejor actriz de reparto. A Chastain la crítica americana ya la mira como una de las revelaciones que aspira a convertirse en una de las actrices más solicitadas de Hollywood. En ‘Historias Cruzadas’, encarna a una ‘oveja negra’ que es mal vista por el establisment sureño. Ello le da a Chastain un amplio terreno de interpretación porque su personaje descoloca las relaciones humanas que la ficción propone. En cambio, el resto del elenco asume sus papeles con más estereotipos y retratan fielmente su época. También es destacable el trabajo de Bryce Dallas Howard.

‘Historias Cruzadas’ es una buena cinta. Carece de giros pero reconforta, repite la fórmula de la corrección antirracismo pero propone una cara fresca e inteligente para el gran público sobre un tema peliagudo. Esta película parece decirnos que no se trata de encontrar la moraleja al final del cuento, sino que es mejor conocer un buen retrato de algo que hasta ahora se evade o se mira de costado.

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