Por Raúl Ortiz - Mory
Muchas veces, cuando una película nacional no cubre las expectativas del público -por no decir que es mala-, solemos rebuscarle aunque sea un punto favorable, algo que le dé valía con la buena intención de justificar, por ejemplo, el esfuerzo de hacer cine en un país en que la cartelera ofrece, mayormente, películas de otras latitudes.Y también hay veces en que las buenas intenciones no bastan.
