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miércoles, 29 de agosto de 2012

Una propuesta intimista distinta

Foto: Dieter Castañeda.

Por Raúl Ortiz - Mory 

Abrir puertas y ventanas, producción suizo-argentina dirigida por Milagros Mumenthaler, ganó el Leopardo de Oro en el Festival de Locarno del año pasado y estuvo en competencia en el 16 Festival de Cine de Lima. La película narra la historia de tres hermanas jóvenes que intentan superar la muerte de su abuela y van descubriendo el tránsito hacia la maduración. En un tono intimista, Mumenthaler ofrece una cinta que se deja cubrir por las figuras de Rohmer y de Nabokov. A continuación, una entrevista con la realizadora.

sábado, 4 de agosto de 2012

Elefante blanco, de Pablo Trapero



Por Raúl Ortiz - Mory

Un grupo de sacerdotes y una asistenta social intentan que la vida sea menos miserable en una peligrosa villa de Buenos Aires. Julián (Ricardo Darín) encabeza al grupo de voluntarios que vive de cerca las problemáticas del barrio marginal: comercialización de drogas, ajustes de cuentas, ausentismo en las escuelas, precariedad de las viviendas, desnutrición infantil y adicción en menores de edad. Sin embargo, la duda y la frustración harán replantear la misión de los curas desde la perspectiva de la vocación y el servicio.

viernes, 16 de marzo de 2012

El ambulante: estampa de un cineasta artesanal



Por Raúl Ortiz - Mory

Daniel Burmeister es un cineasta poco convencional. Recorre con su Dodge destartalado los pueblos del interior de la Argentina con la finalidad de rodar películas donde los actores son los mismos habitantes de las comunidades a las que llega. Hace de director, camarógrafo, montajista y hasta de actor. Un todoterreno que a sus 67 años solo piensa en seguir filmando de la manera más independiente posible: con franciscanas subvenciones, tecnología rudimentaria y actores improvisados. Su pasión por el cine es lo único que tiene.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Un cuento chino: humor para criaturas solitarias



Por Raúl Ortiz – Mory

Para concretar una historia a partir de lo inverosímil, hay que juntar elementos que engranen como si de un reloj suizo se tratara: todo en su sitio, unido por un objetivo armonioso. Eso es Un cuento chino, la tercera película del argentino Sebastián Borensztein, un ejercicio de rompecabezas con las piezas ordenadas sin dificultad que se aprecia sin pretensiones ni efectismos. La historia parte desde un acontecimiento insólito: en un pueblo de China una vaca cae de un avión sobre un bote donde un hombre está a punto de entregarle un aro de compromiso a su novia, matándola; luego, se traslada a un escenario al otro lado del mundo: una ferretería de Buenos Aires. Estas historias, aunque disímiles, se complementan de manera accidental.