Por Raúl Ortiz – Mory
Horacio
Quiroga escribió una serie de relatos para sus hijos cuando juntos pasaron alguna
temporada cerca a la selva de Misiones, en el noreste argentino. Estos textos, que
fueron publicados en 1918 bajo el título de Cuentos de la selva, tienen vigencia casi 100 años más tarde debido
a la concisión de su narrativa, su estilo directo y la actualidad de su
temática, asociada en tiempos recientes a la preservación ambiental. Con este trabajo, el autor argentino – de
personalidad contradictoria y a veces de carácter difícil – dejó un libro que
sigue la tradición de Esopo, La Fontaine o Samaniego, aunque con un toque algo
oscuro, quizá por la influencia de su adorado Poe.
