miércoles, 29 de agosto de 2012

Una propuesta intimista distinta

Foto: Dieter Castañeda.

Por Raúl Ortiz - Mory 

Abrir puertas y ventanas, producción suizo-argentina dirigida por Milagros Mumenthaler, ganó el Leopardo de Oro en el Festival de Locarno del año pasado y estuvo en competencia en el 16 Festival de Cine de Lima. La película narra la historia de tres hermanas jóvenes que intentan superar la muerte de su abuela y van descubriendo el tránsito hacia la maduración. En un tono intimista, Mumenthaler ofrece una cinta que se deja cubrir por las figuras de Rohmer y de Nabokov. A continuación, una entrevista con la realizadora.

Abrir puertas y ventanas no pasa desapercibida en los festivales donde se exhibe. O gana un premio o es criticada con dureza por algún sector ¿A qué crees que se deba esto?
Parece que es difícil que la película deje indiferente a los que la ven. En Locarno, las opiniones de la gente estuvieron divididas. Su origen suizo – argentino causó algo de expectativa porque, normalmente, se cree que una película proveniente de la Argentina tiene una temática relacionada a la dictadura, entonces como se trataba de un tema asociado a conflictos familiares, a algunos nos les interesó ver un lado distinto al que comúnmente se conoce. Otros se enojaron muchísimo porque quizá no creían que una película de esta naturaleza debía llevarse el premio.

¿Quizá un encasillamiento?
Totalmente. El tema de los desaparecidos por la dictadura es algo que casi siempre se espera en Europa cuando se habla de películas argentinas. Pero aún así el filme recibió buenas críticas, precisamente porque su propuesta es distinta.

¿Qué tanto puede marcar a los directores argentinos un contexto como el de la dictadura?, ¿crees que es una especie de deuda que siempre debe ser abordada, aunque sea indirectamente?
En Argentina no. Más se da afuera, en otras partes del mundo. Cuando los productores terminaron de leer el guión que hice me preguntaron si era posible incluir algo de ello, de la dictadura. Creo que si alguien incluye un tema que no tiene nada que ver con lo que cuenta en la película como que traiciona la idea original y a los personajes. Para Abrir puertas y ventanas no era necesario. Hay algunas generaciones de cineastas argentinos que creen necesario incluir el tema de la dictadura y de los desaparecidos. Otras tocan estos temas de forma secundaria y otras quizá no lo vean como algo primordial, eso no quiere decir que no sea importante.   

La película está hecha con un aire intimista fuera de un contexto que involucre directamente a un país o a una ciudad, como si no existiese un pasado.
Esta es una película que habla sobre un proceso doloroso que atraviesan tres chicas de Buenos Aires, pero es un proceso interior marcado por una pérdida, una ausencia, que es la de la abuela. Es una película narrada en el presente, sin referencias al pasado ni proyecciones. Todo transcurre en una casa sin que haya mayor contacto con el mundo exterior.

Quizá eso le da un toque de encierro y desasosiego, más allá de algunas situaciones de humor
La casa puede apreciarse como un personaje importante de la película. Es un elemento de refugio que contiene la tensión entre las tres hermanas. Para logar que este escenario de tensión se transmita efectivamente se trabajó el tema de la fotografía a través de la luz que ingresaba por las ventanas, con la idea de un ambiente de otoño pero sin forzar las situaciones; sin llegar a abusar y hacer creer que la historia estaba en función a la luz. El decorado de la casa es antiguo, lo cual recordaba a la abuela. Sin embargo, el efecto que se busca con la luz es que se demuestre que la vida sigue a pesar de estar en un ambiente que remite a lo pasado. En la película vemos tres cuerpos jóvenes que se mueven en un ambiente que no les corresponde.

Si bien entre las hermanas hay pocos años de diferencia, ellas son muy distintas entre sí, y, a la vez, se complementan.
Como en toda familia, hay algunos miembros que se identifican más con la educación que se les ha dado desde pequeños, otros que quieren responder a sus propias ideas y que son distintas a las de las personas que las han criado, o algunos que adoptan posturas que vienen de un entorno que no es familiar. En Abrir puertas y ventanas se puede apreciar a una de las chicas que teje – como lo hacía su abuela – y a otra curioseando en los temas sexuales, es decir, de alguna forma representan a una generación pasada y a una más actual, respectivamente.

¿Crees que hay un elemento de sensualidad precoz, como si la Lolita de Nabokov estuviera dando vueltas por el filme con el personaje de la hermana menor?
En realidad el personaje de Violeta tiene un atractivo físico que ella no explota voluntariamente. Se trata de una mujer que todavía no asume su real dimensión de cambio hacia la juventud y a verse como una verdadera mujer. Lo curioso de este personaje, inocente, armonioso y sensual, es que en algún momento desaparece y desequilibra la relación entre las otras dos hermanas.

En algunos momentos ese desbalance se llega a disipar con humor negro ¿Cómo trabajaste, a nivel del guión, el tema del humor en instantes tensos y dramáticos?
Es lo que también sucede en las familias. Se puede pasar del amor al odio por detalles o situaciones que involucra a todos los integrantes de un hogar. Quise acercarme a cómo se ve una familia y el balance de estados de ánimo con el elemento del humor era importante.

¿Fue algún caso familiar cercano a ti el punto de partida para crear esta historia?
Los disparadores de la historia podrían verse en los trabajos que he realizado antes en mis cortometrajes, donde cuento temas asociados a la familia. El otro tiene que ver con algunos de los trabajos de Robert Kramer. Siempre me ha interesado contar este tipo de historias.

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